Por fin, amigos, la Fundación Nobel hizo justicia, o se puso las pilas como dicen los jóvenes hoy, y tuvieron a bien conceder el Premio Nobel de Literatura al peruano Mario Vargas Llosa.
Vargas Llosa lo merecía desde hace años, pero como la Fundación Nobel es muy apolítica, para no decir "sacatona" y Mario ha sido y es figura política, de izquierda y sin pelos en la lengua, la Fundación lo venía ignorando desde hace tiempo porque... méritos literarios a Mario le sobran.
Dirán ustedes y dirán bien que entonces porque el Nobel de la paz es entregado a figuras tan controversiales como Sadat, Kisinger o al mismo presidente negrito de los USA; en realidad lo que ocurre es que el premio Nobel de la paz no es concedido por el gobierno sueco sino por Noruega y a éstos aparentemente, le importa un serenado cacahuate lo que el mundo opine, muy contraria a la política del gobierno sueco.
Su obra es cuatro o cinco veces mayor que la del Gabo y si bien es cierto que Vargas Llosa no ha escrito algo parecido a Cien años de soledad cierto es también que su obra es de alta, altísima calidad. En buena hora que un hermano latino vuelve ha ser distinguido con ese honor, yo estoy feliz, no solo por Mario sino que este año no implicará salir corriendo a la librería a comprar libros del nuevo Nobel como me paso con el turco Orhan Pamuk o con el francés J.M.G. Le Clézio.
jueves, 7 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario